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Museo Nacional Ferroviario Pablo Neruda de Temuco

Temuco con Historia: Museo Ferroviario Pablo Neruda

En Temuco, un museo de sitio se ha convertido en un gran atractivo turístico. En un predio enorme que originalmente fuera de la empresa Ferrocarriles del Estado de Chile se refleja la vida de un medio de transporte esencial para la vida económica de la región en el pasado cercano.

Nos dirigimos al noreste de la ciudad para apreciar este valioso patrimonio. En sus amplias instalaciones se visitan cuatro edificios: la Carbonera, donde se almacenaba el carbón de piedra; la Maestranza, destinada a taller de reparación; la Administración, hoy galería de arte; y la Casa de Máquinas.

Este último es quizá el más célebre de la visita. En su interior se guardan locomotoras y vagones que componían las formaciones que recorrieron de norte a sur el territorio chileno. Esas reliquias han sido restauradas de acuerdo con sus características originales y tienen vida propia aunque no rueden por rieles como tiempo atrás. Doce máquinas con tracción a vapor, nueve vagones, dos buscarriles y una máquina electrodiesel fueron blanco de nuestra cámara fotográfica.

Un guía nos contó historias de todos ellos y nos enteramos de que la más apreciada es la locomotora denominada ES Nº1, a la cual acompaña un coche de fabricación alemana del año 1923. En 1954, durante la visita del presidente argentino Juan Domingo Perón a Chile, funcionó como vagón oficial.

También viajaron en él los presidentes chilenos Jorge Alessandri Rodríguez, Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende Gossens y Patricio Aylwin Azócar. Además, en la década del ‘50 la poetisa Gabriela Mistral viajó en ese coche a Valparaíso con motivo de un homenaje que se le hiciera. Recorrimos su interior, decorado con materiales nobles y revestido en raíz de nogal. Cuenta con un living comedor tapizado en cuero negro y dos dormitorios en suite.

El museo fue inaugurado en febrero de 2004 durante la conmemoración del centenario del nacimiento de Pablo Neruda. La existencia del gran poeta chileno estuvo ligada a este espacio ferroviario de Temuco, donde su padre trabajaba en la maestranza y en la conducción. En su libro Confieso que he vivido reflejó su infancia vivida entre rieles y locomotoras junto a su progenitor.

Un plan ambicioso del museo es dar movimiento a estas piezas de valor y poner en marcha un convoy turístico con tracción a vapor. Se conocería como Tren de la Araucanía y luciría con la misma distinción del pasado.

La vieja estación ferroviaria fue centro operativo del desarrollo zonal y declarada Monumento Histórico Nacional en 1989. En la actualidad, es orgullo de Temuco y un placer para quienes la visitamos.

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